Tras 48 años del crimen de Remón

LA PRENSA-LOGO

 

 

 

 

 

 

Quizás el que más desearía el esclarecimiento que planteamos para descansar en paz, sería el propio general Remón. Así tendría la justicia que reclamaba para los panameños

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El 2 de enero de 1955, cuando fue asesinado el presidente José Antonio Remón Cantera, vivíamos en uno de los primeros edificios construidos en el área. A los que estábamos en casa nos fue fácil oír las ráfagas de ametralladora que cegaron su vida, ya que la cercanía del Hipódromo Juan Franco ubicado done hoy está Galerías Obarrio, y la inexistencia de construcciones por allí, hicieron posible escuchar por esa parte de la Vía España el retumbar de las balas. Tenía yo nueve años.

Me interesó el asunto porque conocí de niño al coronel Remón, quien residía al final de la Calle 52, esquina con Federico Boyd, calle donde vivimos antes de irnos a El Cangrejo. Su casa tenía la forma de un pastel redondo, en donde hoy está el Hosta Costa del Sol. Al lado, en una casa de madera de dos altos, vivían cuatro hijos de Rubén Oscar Miró Guardia, uno de los cuales estruvo conmigo en La Salle desde primer grado. En la parte trasera de ambas viviendas, en la Vía España, estaba el edificio donde vivía el entonces diputado Juan B. Arias, al lado de Feliz. De allí el interés que desde pequeño tuve por el magnicidio y cobarde actuación que la clase política de la época tuvo para que, sin asco ni escrúpulo alguno, destituyeran a quien correspondía la Presidencia de la República, José Ramón Guizado Valdés…

Artículo publicado el 2 de Enero de 2006 en el diario La Prensa de Panamá.