Sodoma y Gomorra

laestrella

 

El país ha sido severamente cuestionado desde la publicación de los mal llamados Papeles de Panamá a inicios de abril pasado.

El caso Waked nos ha mantenido en la senda de la publicidad negativa, tanto local como internacional, con consecuencias gravísimas por el costo de empleos que ha producido. Algunos presagian que esto es solo el principio. Saldrán otros bufetes de abogados, así como otras empresas no muy benditas en sus operaciones.

Comentaba las formas de lavar dinero en una de mis clases de Derecho Comercial en la Universidad de Panamá. Una alumna trabajaba en una inmobiliaria de la treintena que vende lujosos apartamentos. A mi pregunta sobre cómo lidiaba a un cliente que se le aparecía a comprar un apartamento con medio millón de dólares en efectivo, me contestó: ‘Normal; cero estrés ‘, como dicen los jóvenes. Me dijo: ‘Recibo el dinero y se lo entregó a los dueños del negocio ‘. Al no tener ninguna instrucción específica de lo que tiene que hacer en casos como ése, no llenó formulario alguno de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), obligante para toda transacción mayor de 10 000 en efectivo, para así supuestamente seguirle la pista al dueño de tanto dinero contante y sonante. En su empresa nadie le había explicado hacer algo diferente. Creo que simplemente no les interesaba. Así lo debe hacer la mayoría.

No hubo registro ni informe especial alguno de la transacción, la cual, por el volumen y costo de apartamentos que vende esa empresa, debe ser bastante común. Una típica operación de lavado de dinero. Los propietarios del proyecto tendrán la tarea de ver cómo introducir ese dinero, que sabrá Dios de dónde provino, para que quede completamente limpio, recién salido de la lavandería y planchadito. Pagarán su planilla, como usualmente cancelan a quienes trabajan en la construcción, mediante sobres semanales con dinero en efectivo adentro. Cancelarán lo adeudado en sus tarjetas de crédito, depositando en aquellas que tienen de débito. Pagarán obligaciones en efectivo, adquirirán el último modelo de Lexus o Mercedes y así, porque en algunas agencias de venta de automóviles tampoco le paran bolas a los ‘detalles ‘ de la UAF. Cada cierto tiempo, invitarán a sus amigos o clientes a suntuosas fiestas donde el original caviar y las burbujas de fino champán abundarán.

Por muchísimos años hemos escuchado historias parecidas a esta, sobre todo de los visitantes a Panamá, que ven con perplejidad el firmamento de rascacielos que alumbran todas las noches la Bahía de Panamá. Igual dirán de otros sitios como Miami. Cuando veíamos tantos proyectos inmobiliarios multimillonarios en la ciudad y en las playas, nos preguntábamos, y nos preguntaban, de dónde salían tantos compradores ricos. Aquello encontró alguna explicación posterior con el éxodo de venezolanos pudientes, de bando y bando, que nos hicieron creer que Hugo Chávez había sido el mejor ministro de Economía de la historia panameña, por la cantidad de inversionistas que con su absurdo Gobierno y desmedida corrupción hizo que muchos se vinieran a invertir y vivir acá.

La clase social que ha emergido en Panamá producto de ese mundo de fantasías y esplendor, en el que algunos han vivido en los últimos 30 años, ha sido motivo de mucha curiosidad y especulación, nos recuerda a aquellos empresarios que se hicieron millonarios con la Zona Libre de Colón en los años 60 y donde el contrabando, la evasión de impuestos, la falsificación de marcas, el fraude de mercados, hicieron acumular a muchos fortunas inexplicables. Para esos no existe patria: lo único que motiva su vida es el acumular más riquezas, sin importar cómo lo logran.

¿De dónde algunos, limpios hasta hace poco, han hecho tanto dinero y tan rápido? ¿Cómo es que han podido construir semejantes fortunas, si no han heredado nada y no se les conoce invento alguno como a Bill Gates o Marc Zuckerberg? En definitiva, como se demostró en el Gobierno anterior, hay muchos nuevos ricos, producto del contubernio que tuvieron con quienes gobernaron de 2009 a 2014. Pero esto no es nuevo, es parte de la historia de los poderosos desde la independencia en 1903. Los del quinquenio anterior se han aliado con algunos cercanos al círculo del poder actual para que les ‘respeten’ lo que lograron acumular, por supuesto, dándole ‘algo’ por esa importante ayuda. De allí saldrán los nuevos ricos de este periodo.

Verdaderamente que, al escribir de estas situaciones, me percato de que, por más que queramos, seguimos viviendo en un asco de país, donde el interés particular está por encima de cualquier otro tipo de consideración. Tendremos mucha suerte de que no nos ocurra algo como la historia bíblica de Sodoma y Gomorra.

Versión digital publicada el 14 de Junio de 2016 en La Estrella.