“¡Uh, ah, Chávez no se va!”

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Bajo ese “slogan” de campaña, Venezuela está inundada de propaganda del presidente que lleva ocho años, y pretende reelegirse por seis más y luego, de ganar el 3 de diciembre, buscar hacerla indefinida. Así podrá competir en longevidad en el poder con su pana – como los venezolanos llaman a sus amigos – Fidel Castro, ya en su 47 años en el poder. Pero, ¿por qué Chávez querrá quedarse gobernando tanto tiempo? Como diría mi fallecida abuela, todo en la vida tiene su explicación: para Chávez esa respuesta es lógica. (más…)

¡Asesinos!

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Los ciudadanos están consternados; ven muerte y desolación. Desconocen a quién culpar por las más de 30 muertes reconocidas causadas por las medicinas del Seguro; mucho menos por lo del bus en llamas en frente al Templo Hosanna, cuyas imágenes nos han reproducido infinitas veces. Pareciera que olvidaron tragedias como la del mismo Seguro Social, con diálisis que mataron a varios (gobierno de Pérez Balladares) y con aquellas causadas por la sobre radicación a pacientes cancerosos en el Oncológico (gobierno de Moscoso)

Todo se complica en la imaginación de muchos al ver que apresan a un abogado cuyo delito es ser Agente Residente de la sociedad que vendió el producto alterado y arrestan a la Representante Legal de la vendedora, cuando atendía su puesto de frituras, absurdo corregido al liberar a ambos.

Artículo publicado el 30 de Octubre de 2006 en Panamá América.

 

 

¿Debemos matar a todos los maleantes?

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Hace unos día un colega me decía que con sólo matar a un delincuente estaba seguro de que los demás iban a aprender la lección y ello interrumpiría de inmediato la espiral de violencia existente. Le contesté que lo dudaba porque, más que matar a nadie, debíamos construir una sociedad más justa y más equitativa, sobre todo para los más pobres. Quizá habría que hacer muchas otras cosas más antes de comenzar la matanza de gente que pareciera algunos piensan sería la solución a la violencia y que no es ajena al resto de nuestros países vecinos. (más…)

Tras 48 años del crimen de Remón

LA PRENSA-LOGO

 

 

 

 

 

 

Quizás el que más desearía el esclarecimiento que planteamos para descansar en paz, sería el propio general Remón. Así tendría la justicia que reclamaba para los panameños

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El 2 de enero de 1955, cuando fue asesinado el presidente José Antonio Remón Cantera, vivíamos en uno de los primeros edificios construidos en el área. A los que estábamos en casa nos fue fácil oír las ráfagas de ametralladora que cegaron su vida, ya que la cercanía del Hipódromo Juan Franco ubicado done hoy está Galerías Obarrio, y la inexistencia de construcciones por allí, hicieron posible escuchar por esa parte de la Vía España el retumbar de las balas. Tenía yo nueve años.

Me interesó el asunto porque conocí de niño al coronel Remón, quien residía al final de la Calle 52, esquina con Federico Boyd, calle donde vivimos antes de irnos a El Cangrejo. Su casa tenía la forma de un pastel redondo, en donde hoy está el Hosta Costa del Sol. Al lado, en una casa de madera de dos altos, vivían cuatro hijos de Rubén Oscar Miró Guardia, uno de los cuales estruvo conmigo en La Salle desde primer grado. En la parte trasera de ambas viviendas, en la Vía España, estaba el edificio donde vivía el entonces diputado Juan B. Arias, al lado de Feliz. De allí el interés que desde pequeño tuve por el magnicidio y cobarde actuación que la clase política de la época tuvo para que, sin asco ni escrúpulo alguno, destituyeran a quien correspondía la Presidencia de la República, José Ramón Guizado Valdés…

Artículo publicado el 2 de Enero de 2006 en el diario La Prensa de Panamá.