Esta podría ser considerada la época que marcó uno de los puntos más álgidos de la vida política de Guillermo Cochez. El inicio de la década lo tomó siendo Secretario General del PDC, cargo que ocupó hasta 1991. Le correspondió a Cochez reinscribir al Partido Demócrata Cristiano en 1980, obteniendo en su primera elección, la parcial de legisladores (diputados) de ese mismo año, el 21% de la votación nacional. Se convirtió en la alternativa del partido de los militares, el Partido Revolucionario Democrático, PRD, quien llegó de primero en la votación.

Ya desde 1981 en los medios panameños el nombre de Guillermo Cochez sonaba fuertemente. Al Gobierno le interesaba mantener la farsa de que había libertad de expresión en Panamá. Por eso le permitieron escribir algunas columnas en el diario oficialista Matutino. Con la apertura democrática que se dio después de los Tratados, se fundan periódicos como La Prensa y YA. La Prensa tenía un  suplemento especial, Quiubo, y allí el abogado escribía regularmente polémicas columnas o le daban cobertura a sus posiciones como la necesidad de un “acuerdo nacional” para debilitar por vías democráticas el régimen militar.

Cuadro pintado por el presidente salvadoreño José Napoleón Duarte y obsequiado a Guillermo Cochez.

Cuadro pintado por el presidente
salvadoreño José Napoleón Duarte
y obsequiado a Guillermo Cochez.

Figuras destacadas de la Democracia Cristiana de Venezuela y El Salvador, entre ellos los ex presidentes Luis Herrera Campins (1979-1984) y José Napoleón Duarte (1984-1989) respectivamente, tuvieron gran influencia en su carrera y posturas políticas. Tanto que, Cochez incluso designó a Duarte padrino de su tercer hijo, José Ricardo. Clic aquí para leer reseña sobre viaje de Guillermo Cochez a Caracas.

En 1983, la fama de Cochez como radical frente a los militares ganaba terreno. Era habitual verle denunciando por cualquier vía los exabruptos del régimen, como la iniciativa de Manuel Noriega de copiar el modelo israelí cambiando la Guardia Nacional por las Fuerzas de Defensas de Panamá. Cochez fue quien expuso todos los detalles del plan que ejecutaría el dictador, ideado por un general retirado de la Mossad, Michael “Mike” Harari, que le servía de asesor. A pesar de la resistencia, Noriega ordenó a los legisladores oficialistas aprobar en la Asamblea en un solo día (20 de septiembre de 1983) la Ley 20 que materializaba esa acción.

El mismo día que se aprobó esa ley, y gracias a copia filtrada a él por un diputado oficialista chiricano de nombre Roosevelt Reyes, Cochez explicó desde las 6:00 a.m., en el programa matutino radial de “El Cañonero de Domplin” del oficialista Andrés Vega, todos los detalles de la nueva ley que se aprobaría a tambor batiente y sin consulta alguna esa misma tarde. Por supuesto, que los jefes militares nunca descubrieron quien le había facilitado a Cochez tal texto. Vale la pena recordar que en ese tiempo en Panamá no existían medios de comunicación independientes.

Fue por aquellos días que Cochez también comenzó una relación amistosa con el Mayor Arístides Valdonedo, ejecutivo del G-2 del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa con quien años más tarde, en 1988, colaboraría en un fallido intento de derrocar a Noriega. Ese acercamiento fue posible porque los militares habían asignado un oficial a cada partido, a manera de conocer su pensamiento en el proceso de apertura política impulsada por los Estados Unidos como contrapartida por la firma de los Tratados Torrijos Carter. El 12 de febrero de 1984, apenas se hizo público que el PDC apoyaría la candidatura presidencial de Arnulfo Arias Madrid, tales contactos fueron interrumpidos.