Cochez concejalSu activismo político comenzó cuando ingresó con 18 años de edad a la Universidad de Panamá, donde rápidamente se involucró con grupos adversos al marxismo, representados por los sectores denominados de la “Reforma Universitaria”. Asumió un papel activo en el Frente Estudiantil Universitario (FREU), junto a otros jóvenes que con el tiempo llegaron a ocupar puestos claves en la política panameña.

A Cochez lo impactaron episodios de relevancia nacional que influyeron en su decisión de vincularse a la Democracia Cristiana . Uno de ellos – que quedó registrado en los principales periódicos locales de la época como El Día, Crítica, y El Panamá América – ocurrió en octubre de 1962. Ese mes, grupos universitarios de jóvenes demócratas cristianos encabezaron una serie de protestas en el marco de la inauguración del Puente de Las Américas, pautada para el día 12.

La estructura construida sobre el Canal de Panamá fue desarrollada por los estadounidenses como consecuencia de postergados compromisos contractuales con el istmo. Ellos pretendieron bautizarlo como “Thatcher Ferry Bridge”, en honor al ex Gobernador norteamericano cuyo nombre tenía el ferry que cruzaba los vehículos de un lado a otro del Canal. Pero, los universitarios panameños adoptaron una posición nacionalista y propusieron que se le llamara “Puente de Las Américas”. La insistencia y contundencia de su postura tuvo un éxito tal que lograron que diez días antes de su apertura la Asamblea Nacional emitiera una resolución oficializando esa denominación. Así, el puente nunca fue conocido como “Ferry Thatcher”.

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No conformes con eso, los estudiantes se hicieron presentes con pancartas en los alrededores del puente durante el acto de inauguración en una clara señal de reafirmación de la soberanía de Panamá, impidiendo que el orador del evento, el hijo del ex Gobernador Thatcher, pronunciara su discurso.

Cuando tenía 19 años, en 1964, a pesar de ser menor de edad, Cochez empieza a militar en el Partido Demócrata Cristiano de Panamá (PDC), cuando la tolda irrumpe en su primera elección. Es importante destacar que en ese país no fue sino a partir de 1972 que se estableció los 18 años como la mayoría de edad. Su militancia en el partido se extendió a 45 años – 17 de ellos como dirigente nacional ocupando diversos cargos, entre ellos Secretario General por 6 años y 7 como Vicepresidente.

Otros de los desafíos de Guillermo Cochez al sistema político panameño ocurrió el 14 de octubre de 1965 cuando, siendo estudiante del segundo año de la Facultad de Derecho, junto a una veintena de compañeros, simbólicamente tomaron la sede del Ministerio de Trabajo, Previsión Social y Salud. Allí, los jóvenes permanecieron sentados en el piso en señal de protesta por una serie de actos de persecución de parte del gobierno liberal de Marco Aurelio Robles Méndez hacia  médicos miembros directivos del PDC que, en represalia por sus verticales denuncias contra la corrupción política, fueron trasladados ilegalmente a hospitales del interior del país.

Cochez y sus correligionarios terminaron en la cárcel, acusados de “secuestrar” la sede ministerial, a pesar de que en todo momento estuvieron en actitud pacífica. Aunque debían cumplir 20 días de prisión, tuvieron que ser liberados el 21 de octubre, 7 días luego que sus abogados demostraran que el Código Administrativo de ese país no contemplaba acción alguna por el tipo de protesta que realizaron. La presión ciudadana, sobretodo la enérgica voz de la Iglesia Católica, particularmente del jesuita panameño Nicanor Ramos, fueron determinantes para ese cambio de actitud. Un dato interesante: El mismo día que los estudiantes fueron detenidos, un conocido sujeto, de apellido Jenkins Góndola, involucrado en el juego ilegal, había sido apresado. Al día siguiente, el oscuro personaje fue liberado, hecho que causó gran malestar entre la ciudadanía.

La experiencia de pasar ese tiempo hacinado en una minúscula celda con nueve de sus compañeros, sin recibir ni un solo destello de luz solar, durmiendo en el piso y con el suministro mínimo de alimentos, etiquetó para siempre a Willy Cochez como acérrimo adversario de los regímenes totalitarios. En 2008, al escribir sus memorias en el libro “Las montañas Sí se mueven”, él reconocería que en ese episodio de su vida el respaldo de su padre fue clave para mantenerlo siempre en la dirección de defender sus ideales:

“Fuera de las instalaciones del juzgado nos esperaban ansiosos nuestros familiares; entre ellos mi padre. Detrás de la verja, al pasar frente a ella, me preguntó:

– “¿Crees en lo que hiciste”,

– “Sí”, respondí.

Entonces el viejo me dijo: “-Sigue adelante, que te apoyaré siempre”.

 

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