Quizá las mayores lecciones de política y diplomacia se le presentaron a Guillermo Cochez a partir de 2008, con su ingreso al CD. Este cambio de dirección representó para el futuro embajador el momento de encarar retos como encontrar los aspectos positivos de aquellos a los que en el pasado había cuestionado enérgicamente. Esto fue lo que marcó su relación con el ahora expresidente panameño Ricardo Martinelli. Ellos se conocieron porque el empresario y líder de CD estudiaba con uno de los hermanos del jurista, Raúl Federico. Con el transcurrir del tiempo, Martinelli incluso llegó a donar recursos para la campaña de legislador de Cochez en 1984.

A pesar de ese vínculo, Willy Cochez no tuvo reparo en denunciar a Martinelli por ciertas irregularidades cuando ejercía el cargo de Ministro para Asuntos del Canal, durante la presidencia de Mireya Moscoso. En aquellos días, el abogado Cochez denunció en la Fiscalía Electoral que el vicepresidente del partido de Martinelli – Carlos Sánchez Frías -, aprovechando su posición al frente de la Gerencia Ejecutiva del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), obligaba a los trabajadores nuevos a inscribirse en el CD y a dar un porcentaje de sus salarios a la tolda.

Las acusaciones de Cochez derivaron en una investigación con una docena de personas procesadas por ese ilícito. Pero, cuando Willy Cochez decidió apoyar a Martinelli, aquellos que lo odiaban tuvieron que aceptarlo abiertamente; empezando por el mismo Martinelli quien dijo – sin aparente resentimiento – “Le doy gracias a Cochez porque, por sus denuncias, pudimos corregir cosas que se estaban haciendo mal”.

Cochez siempre ha reconocido que su cambio de actitud frente al entonces potencial Presidente de Panamá sobrevino a la gran necesidad de evitar que llegara al poder la candidata Balbina Herrera del PRD – antiguo brazo político de los militares dictadores. Según ha narrado el jurista, cuando Balbina comienza la campaña, nadie le ganaba. Era la persona que mejor iba en las encuestas. La otra alternativa era el expresidente Guillermo Endara, que tenía avanzada edad y ya estaba muy enfermo, tanto que murió al poco tiempo de aquella contienda. Por eso, cuando aparece Martinelli,  los que como Cochez no querían apoyar a Balbina, decidieron respaldar a Martinelli que tenía un discurso: “entraron limpios y salen millonarios… yo voy a limpiar la corrupción”.

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