Después de una aguerrida campaña, el 3 de mayo del 2009 Ricardo Martinelli es electo presidente de la República de Panamá con el 62% de los votos, superando así a Balbina Herrera. En ese contexto, Willy Cochez es nombrado embajador de su país en la Organización de Estados Americanos (OEA), presentando así sus credenciales ante el ente internacional el 10 de Julio de 2009.

Al ser recibido por el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, el ahora diplomático Cochez destacaba la necesidad de continuar fortaleciendo la organización y mostraba su seguridad sobre el hecho de que Panamá podría “aportar a la consolidación de esta institución, tan necesaria para la democracia política y social de nuestras naciones”. Clic aquí para leer reseña de Voz de América.

DSC_6366Durante los tres años y medios de ejercicio de su cargo, Cochez demostró el compromiso con la defensa de la democracia en el hemisferio y de paso ganó reconocimiento internacional al asumir posturas críticas frente a situaciones complicadas como el golpe de Estado en Honduras contra el presidente José Manuel Zelaya (2009), la transparencia de la gestión del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza (2011), el conflicto limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua (2011), la presencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano (2011), la falta de respeto a los Derechos Humanos en Ecuador y Venezuela; así como la defensa del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la Relatoría de la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Cochez también se hizo legendario por ser el único diplomático latinoamericano que se atrevió a cuestionar la legitimidad del gobierno cubano y hasta se solidarizó, en octubre de 2011, con ciertos acontecimientos como la muerte de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán. En ese momento, el embajador panameño tomó la palabra para decir una breve oración en condolencia, un gesto que fue secundado sólo por el Representante Alterno de Estados Unidos ante la OEA, William McGlynn. El año siguiente, Cochez – una vez más – se convirtió en el único representante de la OEA en hablar sobre el “accidente” que costó la vida del líder disidente cubano Oswaldo Payá, ganador del Premio Sájarov del Parlamento Europeo por su larga lucha en favor de los Derechos Humanos.

Las pericias del “Diplomático Inconveniente” – como lo describirían posteriormente Thor Halvorssen y Javier El-Hage, Presidente y Director Jurídico de la Human Rights Foundation – terminaron el 16 de enero de 2013 cuando fue destituido de la OEA por el gobierno de Panamá. La razón: Cuestionar durante la sesión ordinaria del Consejo Permanente de ese organismo la institucionalidad del Gobierno de Venezuela, frente a la desinformación en torno al estado de salud del entonces presidente Hugo Chávez y las ascensión ilícita al poder de Nicolás Maduro, entonces Vicepresidente del país, el 10 de enero de 2013. Clic aquí para leer el artículo en español y su versión en inglés.

La postura de Cochez frente al caso de Venezuela ocasionó una impresionante polémica en el ámbito internacional y dentro de Panamá. Quedaron grabadas en la historia la agresiva reacción por parte del representante venezolano ante la OEA, Roy Chaderton quien no se conformó con llamarlo “patán” sino que arremetió hasta con el desempeño del panameño en uno de sus pasatiempos favoritos: la pintura; lo llamó “Mal Pintor”. Típica cantinflada del ex social cristiano Embajador de Venezuela. Y por supuesto, innumerables posturas entre los compatriotas de Cochez.

Para el diplomático, acostumbrado a causar revuelo, la controversia resultó ser el trampolín perfecto para darle una nueva dimensión a su imagen pública que lo llevó al reconocimiento internacional. Grupos de defensa de los Derechos Humanos, como Human Rights Foundation (HRF), le mostraron su apoyo incondicional y hasta llamaron su salida “una pérdida para la OEA”; mientras que las comunidades de disidentes venezolanos y cubanos hacían fila para homenajearlo con importantes condecoraciones.

Medios como El Espectador hicieron seguimiento de cada paso de Cochez luego de su salida de la OEA. En un artículo fechado el 27 de febrero de 2013, el diario colombiano destacaba: “En declaraciones a medios al día siguiente de su despido, Cochez ratificó sus afirmaciones. “Estoy muy satisfecho con mi conciencia de lo que hice y no me arrepiento de ello”, afirmó. Un día antes de abandonar Washington para volver a Panamá, el 20 de febrero, en una conferencia en el centro de estudios conservador Cato Institute, Cochez criticó al Alianza Bolivariana por los pueblos de nuestra América (Alba) –un organismo impulsado por Chávez y los mandatarios de la nueva izquierda latinoamericana-, al decir que “es evidente que el temario político de la OEA ha sido dominado en los últimos años por los países de la ALBA… Su próximo paso, con la partida eventual de (el Secretario General de la OEA, José Miguel) Insulza, es tomar la OEA entera. Será entonces cuando la convertirán en inoperante en este terreno (político)”. Añadió que “si no hubiera sido por Panamá”, con el apoyo de Canadá y Costa Rica y en ocasiones de EE.UU., Colombia o Perú, “el secuestro de la OEA (por parte del Alba) se habría perpetrado mucho antes“. Clic aquí para ir al artículo completo de El Espectador.