guillermocochez_6389-1920x1000Willy Cochez, como todos los seres humanos, tiene otras pasiones fuera de su profesión y vida familiar: La pintura. Hizo sus primeros trazos en 1973, pero la dinámica de su vertiginosa carrera lo obligó a olvidarse del lienzo por unos treinta años. A inicios del Siglo XXI, Cochez retomó el hábito del pincel y comenzó a crear obras abstractas, utilizando como fuente de inspiración su amor a la naturaleza y los colores del mundo.

Durante su carrera como diplomático realizó varias obras y hasta llegó a montar exposiciones públicas en el exterior: una en la sede de la Misión de Panamá en la OEA en Washington y otra en su residencia allá. En la sede de la OEA se encuentran algunas de sus pinturas, y en suelo panameño varias de sus creaciones han sido utilizadas como elemento decorativo en empresas locales y extranjeras.

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“No vivo de la pintura sino de mi profesión de abogado. Para mí es un relajamiento espiritual. No tengo escuela de pintor ni tampoco quiero ser un buen pintor. Le regalo o vendo mis cuadros al que le gusten”, enfatizó Cochez luego que el embajador de Venezuela en la OEA, Roy Chaderton, lo acusó airadamente de ser un “muy mal pintor”. (Leer noticia relacionada)

La madera es el lienzo usado para crear sus obras “abstractas”, cargadas de su amor por la naturaleza y los colores de las cosas. La materia prima, algunas son “viejísimas” y, “las consigo en supermercados y construcciones”, explicó en esa oportunidad cuando reveló algunas de sus costumbres a la hora de crear su arte.

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